Con las botas puestas
Milan (Italia) 4 - Boca Juniors 2
"Si vas a morir, morí con las botas puestas". Esta famosa frase, evocada en una canción de Iron Maiden, referencia a los que viven y mueren combatiendo, de pie, con la frente en alto. Y así murió Boca hoy. Perdimos ante el mejor equipo del mundo, superándolos en el primer tiempo, generando más situaciones de gol a lo largo de todo el partido, recibiendo dos tantos meramente fortuitos, padeciendo algo de mala suerte y un offside inventado que pudo haber cambiado el desarrollo del juego. Pero ya está. Milán es un justo campeón porque en su momento de superioridad supo anotar y marcar la diferencia que nosotros no pudimos hacer cuando tuvimos nuestro pasaje favorable. La experiencia y jerarquía del plantel, nombre por nombre, inclinó la balanza para los italianos, quienes de manera justa, aunque sin sobrarles mucho (el resultado es muy exagerado a mi juicio), lograron consagrarse por cuarta vez campeones del mundo.
En el primer tiempo todo fue muy parejo, aunque fue Boca quien dejó una mejor imagen. De entrada, el xeneize salió a atacar al Milan y a jugar el partido en campo rival. El primer gol italiano tuvo mucho de fortuna, pero Boca tardó dos minutos en reponerse a través de un cabezazo de Palacio, de enorme partido. Los equipos se fueron 1-1 al descanso y los europeos estaban tan sorprendidos como preocupados.
Pero en la segunda mitad, la historia fue otra. A los pocos minutos de arranque del complemento, y nuevamente tras una gran dosis de fortuna, Milan llegó al segundo tanto. Y ahí si Boca acusó el golpe. A partir de ese momento, los italianos empezaron a marcar diferencias y a adueñarse de a poco del máximo torneo a nivel clubes. Boca tuvo el empate a través de un fabuloso remate del negro Ibarra, pero el poste devolvió el balón. Y en la jugada siguiente, tercer gol del Milan. El equipo estaba groggy y el golpe de knock out llegó con el 4-1. Los boquenses siguieron yendo al frente con todo su amor propio, llegaron al descuento y pudieron haber achicado aún más la diferencia, pero la suerte ya estaba echada.
Se perdió una final, amigos, y eso duele. Pero la realidad indica que, equipo por equipo y nombre por nombre, el Milan hoy es superior y Boca jugó al limite de sus posibilidades. El equipo entregó todo, estuvo a la altura de la final, superó al rival en algunos pasajes pero terminó cayendo justamente, con la frente bien en alto. Todo lo que podían dar, lo dieron: ¡no se guardaron nada!
Solo me queda agradecerle a los muchachos por la Copa Libertadores 2007 y por habernos llevado nuevamente a Japón. ¡Vamos a volver!
"Si vas a morir, morí con las botas puestas". Esta famosa frase, evocada en una canción de Iron Maiden, referencia a los que viven y mueren combatiendo, de pie, con la frente en alto. Y así murió Boca hoy. Perdimos ante el mejor equipo del mundo, superándolos en el primer tiempo, generando más situaciones de gol a lo largo de todo el partido, recibiendo dos tantos meramente fortuitos, padeciendo algo de mala suerte y un offside inventado que pudo haber cambiado el desarrollo del juego. Pero ya está. Milán es un justo campeón porque en su momento de superioridad supo anotar y marcar la diferencia que nosotros no pudimos hacer cuando tuvimos nuestro pasaje favorable. La experiencia y jerarquía del plantel, nombre por nombre, inclinó la balanza para los italianos, quienes de manera justa, aunque sin sobrarles mucho (el resultado es muy exagerado a mi juicio), lograron consagrarse por cuarta vez campeones del mundo.
En el primer tiempo todo fue muy parejo, aunque fue Boca quien dejó una mejor imagen. De entrada, el xeneize salió a atacar al Milan y a jugar el partido en campo rival. El primer gol italiano tuvo mucho de fortuna, pero Boca tardó dos minutos en reponerse a través de un cabezazo de Palacio, de enorme partido. Los equipos se fueron 1-1 al descanso y los europeos estaban tan sorprendidos como preocupados.
Pero en la segunda mitad, la historia fue otra. A los pocos minutos de arranque del complemento, y nuevamente tras una gran dosis de fortuna, Milan llegó al segundo tanto. Y ahí si Boca acusó el golpe. A partir de ese momento, los italianos empezaron a marcar diferencias y a adueñarse de a poco del máximo torneo a nivel clubes. Boca tuvo el empate a través de un fabuloso remate del negro Ibarra, pero el poste devolvió el balón. Y en la jugada siguiente, tercer gol del Milan. El equipo estaba groggy y el golpe de knock out llegó con el 4-1. Los boquenses siguieron yendo al frente con todo su amor propio, llegaron al descuento y pudieron haber achicado aún más la diferencia, pero la suerte ya estaba echada.
Se perdió una final, amigos, y eso duele. Pero la realidad indica que, equipo por equipo y nombre por nombre, el Milan hoy es superior y Boca jugó al limite de sus posibilidades. El equipo entregó todo, estuvo a la altura de la final, superó al rival en algunos pasajes pero terminó cayendo justamente, con la frente bien en alto. Todo lo que podían dar, lo dieron: ¡no se guardaron nada!
Solo me queda agradecerle a los muchachos por la Copa Libertadores 2007 y por habernos llevado nuevamente a Japón. ¡Vamos a volver!
Etiquetas: Mundial de Clubes 2007


