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Campeón de Boca

domingo, octubre 28, 2012

River no aprendió la Moraleja

River Plate 2 - Boca Juniors 2

Pasó más de un año y volviste, pero el tiempo no te cambió: ¡estás igual! Y como regalo para este reencuentro entre padre e hijo, Almeyda, Trezeguet y compañía nos dieron un puntito que a decir verdad, sólo le sirve a Falcioni y a varios jugadores para tener un poco de aire de aquí hasta el final del torneo.
Boca llegaba de capa caída al partido más importante del torneo y los jugadores sabían que no había margen para el error. Sin embargo, peor comienzo no pudieron tener. Antes de los dos minutos River ya se puso en ventaja tras el tiro libre de Ponzio y la pésima respuesta de Orión ante un remate que no parecía tan complicado. El tempranero tanto cambiaba los planes y cualquier planteo que los técnicos pudieran pensar.
¿Cómo reaccionó Boca? Ay, amigos, Boca no reaccionó. La verdad fue pobrísimo lo hecho por el xeneize en los primeros 45 minutos. No hubo fútbol pero tampoco alma para ganar al menos las pelotas divididas.
Para el complemento, Falcioni (expulsado por ingresar tarde) mandó a la cancha a Lautaro Acosta por Clemente, y el equipo arrancó más enchufado. Pero los primeros minutos xeneizes fueron sólo un espejismo: con el paso del tiempo las acciones se emparejaron y los boquenses no generaron peligro alguno. Cerca de los 27 el partido pareció tener un quiebre definitivo cuando Mora, la figura de la cancha, recibió un buen pase, eludió a Orión y definió para poner el 2-0 plumáceo.
Sabido es que a Boca nunca hay que darlo por muerto, pero créanme amigos, este Boca lo parecía. Los pupilos de Falcioni nunca le encontraron la vuelta al partido en 75 minutos, y más allá de los dos goles abajo lucían desanimados y sin armas para revertir la historia. Pero un frío Monumental se empezó a levantar cuando a los 29 el árbitro cobró un ingenuo pero claro penal a Acosta y Silva lo cambió por gol. ¡Parecía que teníamos una vida más! ¿Y qué pensamos todos los bosteros? "Listo, de acá al final los metemos en un arco y si no lo empatamos al menos los cagamos a pelotazos". Lamentablemente, nada que ver. ¡A un sólo gol de distancia y en un partido tan adverso en el juego, Boca no lucía ni cerca de poder llegar al empate!
Ahora permítanme un párrafo final para el epílogo, narrado paso a paso. Cambio en River y Almeyda saca a Mora (gran figura) en lugar de Trezeguet. Tiempo de descuento; el delantero francés se pierde un gol increíble (cuando la lectura del partido decía que en vez de patear había que aguantarla, llevarla a un costado y se terminaba todo). Contraataque xeneize comandado por Paredes en cámara lenta, centro flojo, pierden a Erviti y Barovero falla en la salida. 1-1. Alivio boquense. Amargura Monumental.
¡Milagro! Y no porque los boquenses no estemos acostumbrados a epopeyas, sino porque a decir verdad, y ante lo mal que jugó Boca hoy, ni el más optimista podía pensar en irse con una sonrisa de Núñez.
Que el árbol no nos tape el bosque, amigos. Hoy Boca no lo empató, lo empató River. Ya lo dice la Moraleja: "el que no coje, se deja".

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