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Campeón de Boca

miércoles, agosto 22, 2012

Un regalo infernal

Boca Juniors 3 - Independiente 3

No tiene nombre el partido que se nos escapó hoy. Más que el triunfo, tuvimos la serie entera en nuestras manos, porque se dio todo como para golear a nuestro hijo colorado. Pero la falta de definición sumada a algunos yerros defensivos arrojaron un 3-3 final que nos obliga a ganar la revancha en Avellaneda para avanzar de ronda.
El encuentro estaba parejo hasta que en el cuarto de hora Silva aprovechó un error de Galeano para poner el 1-0 con un remate fuerte y seco. Allí, Boca se acomodó, empezó a manejar el partido y dispuso de chances muy claras para ampliar la ventaja. Pero sobre el final de la primera parte Rosales eludió la marca de Cellay y mandó un centro para que Santana empatara las acciones. No sólo era para lamentar el empate (por cómo se dio el partido hasta ese momento), sino sobre todo el gol de visitante. Pero eso no sería todo; al minuto siguiente, casi en el epílogo, Silva aguantó un lateral y cedió para que Somoza de afuera del área anotara el 2-1 con el que los equipos se fueron al descanso.
Todavía lamentábamos el gol recibido, pero ni bien comenzado el complemento Independiente llegaría al 2-2. Esta vez, aprovechando una mala salida y rebote de D’ Angelo. Para colmo, luego nos quedamos con 10 hombres por la expulsión de Schiavi. El partido estaba abierto para cualquiera, porque Boca fue a buscar el triunfo con uno menos, y los Rojos tuvieron sus chances también.
Parecía que el partido se volvía a encaminar cuando a los 31 el pibe Sánchez Miño clavó un tremendo tiro libre, pero en el epílogo nuevamente el Tecla Farías fue nuestro verdugo y anotó un penal tonto regalado por Clemente.
Esta bronca me durará por días, amigos. Y no por el hecho puntual del empate o que nos hayan convertido tres goles de visitante, sino porque el partido se dio para liquidar la serie y propinarles una goleada de aquellas, pero le perdonamos la vida al Diablo.
Ahora no hay margen para el error y habrá que vengarse en Avellaneda. ¡Es hora de mandarlos al infierno! Con un poco más de puntería y marcando como se debe, podemos traernos el pase sin problemas. ¡Basta de regalos, muchachos!

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