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Campeón de Boca

sábado, diciembre 05, 2009

El diablo metió el culo

Boca Juniors 1 - Independiente 2

El diablo no metió la cola: metió el culo. ¡Y qué culo! Porque peloteamos a un Independiente que en todo el segundo tiempo se colgó del travesaño, pero el palo varias veces, el arquero visitante otras tantas, los rebotes y la impericia de nuestros delanteros, sumado a nuestra patética defensa, resultó en un cóctel explosivo que derivó en perder un partido increíble a pocos minutos del final.
Hablar de mala suerte es discutible y estéril. Primero, porque los partidos se ganan haciendo goles y evitándolos. Pero además, cuando se despilfarran tantas chances como las de hoy, vale la pena plantearse las fallas a la hora de enfrentar el arco rival. Es verdad que hoy Boca no ligó nada y ni el Rojo se explica cómo se llevó un triunfo de la Bombonera luego de 13 años. Pero igual de cierto es que nuestra defensa no da para más: nos hacen goles sin atacarnos.
Boca arrancó dominando el partido y cuando parecía que el primero estaba al caer fue el Cuqui Silvera quien nos vacunó. Todo producto de un centro cruzado que ni los centrales ni el Pato atinaron a anticipar. El xeneize fue para el frente pero aunque mereció mejor suerte se fue al descanso 0-1 abajo.
El segundo tiempo fue todo de Boca. Independiente salió a colgarse del travesaño y apostó todo a una contra. Con el nivel de nuestra defensa, era fácil prever que alguna chance tendría. Pero los boquenses subieron la apuesta, presionaron en toda la cancha y, con perdón de la palabra, cagaron a pelotazos a los visitantes y los arrinconaron en su arco. Gaitán estaba imparable. Palermo perdía una chance tras otra, pero estaba más fino a la hora de asistir. Mouche entró con ganas (por un Viatri lesionado). Y así fue que tras una preciosa asistencia de Gaitán, Mouche puso el 1-1. Era el momento de Boca y las oportunidades empezaron a llegar de a borbotones: lo tuvo Mouche pero el palo dijo que no, luego Gabbarini le sacó un gol increíble a Palermo, el propio Martín tuvo un par de cabezazos que se fueron por milímetros. Pero no era la noche. En la última del partido, Silvera habilitó a Piatti y la injusticia se hizo presente nuevamente en un campo de fútbol.
En materia actitud, hoy no podemos reprocharles nada a los jugadores. Errores y horrores en defensa, es verdad. Pero pusieron huevo, corrieron, metieron y generaron más de una docena de situaciones de gol. Basile deberá trabajar mucho en la pretemporada y los dirigentes elegir refuerzos de categoría, porque el año que viene debemos ganar el campeonato cueste lo que cueste.

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