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Campeón de Boca

miércoles, abril 16, 2014

¿Podrán oír?

Boca Juniors 0 - San Lorenzo 0

Por donde se lo mire, el presente xeneize es triste y preocupante. Y ya no me refiero solamente a la anemia de fútbol, goles y triunfos. Hay muchas cosas más flotando en el ambiente. No olvidemos que desde hace algunos años, el club está muy politizado y en el 2015 hay elecciones. Pero además, está en danza la renovación (o no) de Riquelme, con todo el costo que eso significa (político o dólares). Y también, la continuidad (o no) de Bianchi, ante las flojas campañas pero con toda la mochila de títulos que nos dio (y nadie nos quitará). A todo esto, le podemos sumar una preocupación: el promedio del descenso. Es una luz amarilla tenue por ahora, pero negarlo seria de necios. Y como si fuera poco, la frutilla de este amargo postre es la división del hincha boquense. Una división que hoy no se pudo ocultar.
El partido se extinguía, Boca ya estaba desde hace un rato con un hombre de más, pero seguía sin poder vencer la portería de Torrico. Pero lo que es peor, es que los cuervos no estaban arrinconados en su arco defendiendo los embates boquenses. El partido transcurría en una monotonía que sólo le convenía a San Lorenzo. La 12 desafió con su "A ver los jugadores si pueden oír, la camiseta de Boca ganar o morir", y el resto de la cancha, como respuesta, empezó a alentar con más fuerza al xeneize.
Que se entienda bien: no estoy defendiendo una u otra postura, sino marcando con dolor esa división y planteándome varias preguntas para que me ayuden a responder. ¿Está mal pedirle más actitud a los jugadores, que lo único que derrochan es tibieza? ¿Es el momento de presionarlos o de seguir alentando incondicionalmente? ¿Es una presión ser la hinchada con más aguante (banca) del fútbol argentino, como para no criticar aún cuando pueda ser justo? ¿Nos estamos convirtiendo en hinchas de la hinchada?
Muchas preguntas y pocas respuestas en mi mente dolorida por otra noche anémica de triunfo. Lo que sí es seguro es que los jugadores y todo el mundo Boca deben escuchar ambos mensajes. Aliento sobra y en ningún otro club de la Argentina les hubieran tenido tanta paciencia como la que les tenemos acá. Pero como diría Xuxa, ahora es la hora de ganar y de empezar a transpirar un poco más, de trabar con la cabeza, de pelear cada pelota como si fuera la última, de correr hasta desangrarse o al punto de tener que pedir el cambio.
Ojo, no creo que el problema principal de Boca pase por un tema de actitud, pero sí creo que es necesaria, aún, más actitud. En este fútbol argentino mediocre, equipos con mucha disciplina táctica, convencimiento y que corren a lo bestia, están peleando el torneo. ¡Imagínense si Boca le sumara a eso los nombres propios que tiene!
Hablar del partido de hoy será breve, porque los jugadores volvieron a no hablar en la cancha. San Lorenzo vino a jugar de contra (era esperable) y de entrada se vio que el punto le servía un poco más. Boca tuvo más protagonismo pero menos ideas y situaciones: parece increíble, pero casi sin atacar, las dos jugadas más claras del partido fueron azulgranas. Tan pobre fue lo de Boca, que esta noche no sirvieron los cambios ni las expulsiones cuervas (ojo, San Lorenzo se quedó con 9 cuando ya el partido estaba en tiempo de descuento).
Espero que esta noche no deje secuelas. Hay que ganar lo que resta para engrosar el promedio, despedirnos con una cuota de esperanza de cara al próximo semestre y conseguir la clasificación a la Sudamericana (lo que antes hubiera sido un consuelo, hoy es una meta). Y sí, es lo que hay...

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