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Campeón de Boca

domingo, marzo 11, 2012

Boludos, en todo sentido

Boca Juniors 4 - Independiente 5

¡Qué bronca da perder así! Y no sólo por el rival de turno, otrora clásico inexpugnable devenido en flamante hijo bostero; sino por la forma en que se nos escapó un partido que habíamos dado vuelta a puro coraje y fútbol.
Hoy los jugadores fueron boludos en todo sentido. Boludos, por las bolas que pusieron para revertir un clásico que los encontró 0-2 en pocos minutos, y luego 1-3 cerca de finalizar la primera etapa. Pero más boludos por la forma en que se les escapó el triunfo en los últimos minutos, cuando el marcador mostraba 4-3 en favor del xeneize a los 44 del complemento. ¿No sabían que Independiente sólo podía aspirar a la pelota parada para la cabeza de Farías? ¿Había necesidad de ir a la carga Barracas luego del 4-4 y en pleno tiempo de descuento? ¿No debió Schiavi haber hecho la "gran Krupoviesa" y romper a Farías cuando se iba sólo para enfrentar a Orión? ¿No supo Falcioni cerrar un partido de otra manera que mandando a esconder pelotas, sabiendo que te van a dar varios minutos de descuento? Preguntas que flotan en mi mente y una amargura que tardará en irse (justamente, porque nos venció el Rey de Amargos).
Los dos goles de Roncaglia y el tremendo partido de Román hoy no fueron suficientes para que Boca termine sonriendo. La cosa arrancó mal: gol del juvenil Vidal a los 35 segundos y del Malevo Ferreyra a los 6 minutos. Descontaría Facundo Roncaglia pronto, pero nuevamente el Tecla anotaría el tercero rojo tras anticipar en un cabezazo a Caruzzo (de pésimo partido). Pero cuando se extinguía el primer tiempo, Román forzó un gol en contra para irnos al descanso con esperanzas. Después de como arrancamos, era bastante auspicioso estar sólo un tanto abajo.
Como era de esperar, Boca se fue con todo en el segundo tiempo. Silva lo tuvo pero el palo dijo no; sin embargo, allí estaba Roncaglia para empujar el rebote y poner las cosas 3-3. "¡Ya está, ahora lo ganamos!" (pensé). Promediando los 30 minutos, un magistral pase de Román derivó en un centro para que Ledesma aventajara al xeneize. "¡Listo, bajamos la persiana!" (supuse).
Pero el Diablo metió la cola y Boca pecó de boludo. No liquidamos un partido que debimos haber ganado por dos goles, y si bien Independiente ya no llegaba, la defensa no transmitía seguridad. El empate del Tecla fue un mazazo, pero quedaban 5 minutos de descuento y Boca fue a lo loco. Es verdad, Silva se perdió un gol IM-PO-SI-BLE, y el peor presentimiento se cumplió: pelotazo largo, Schiavi fue a la pelota en vez de ir a la rodilla, el Tecla le ganó y picó la pelota por sobre un Orión atónito que en dos partidos recibió más goles que en todo el semestre anterior.
Ya está. Bronca, impotencia, y poco para rescatar (la garra y el fútbol para revertir un resultado, pese a que luego todo se echó a perder). Habrá que aprender esta lección para no repetirla y no ser boludos al cuadrado.

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