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Campeón de Boca

domingo, mayo 15, 2011

Un polvo bárbaro

Boca Juniors 2 - River Plate 0

¿¡Cómo titular esta nota de otro modo que no sea parafraseando a Julio César Falcioni!? Y sí, esto fue un polvo bárbaro, o como diría Amar Azul, el polvito del amor. Se ganó el superclásico; el resto no merece mayor análisis (aunque gozaré escribiendo unas líneas más).
Ya me veo venir las cataratas de llanto reclamando penales no cobrados y diciendo que Boca no fue más que River y sólo lo ganó en las áreas. Si vos plumáceo sos de esos, te lo digo claro: ¡Lamela! (Lamela no jugó bien; no seas mal pensado). Boca ganó porque hizo los goles, porque tuvo a Palermo y porque no tuvo a Carrizo. A propósito gallina, tu presidente es bostero (Passarella), tu DT también (J. J. López), tu emblema es fana xeneize (Almeyda)... ¿Carrizo no será boquense?
El trámite del partido era parejo, Boca no encontraba los caminos, pero apareció Juan Pablo Carrizo y solito se encargó de meter adentro un corner de Mouche. ¡Un fenómeno! Y como si fuera poco, cual nuevo capítulo de su película viviente, un par de minutos después fue Palermo el encargado de aumentar la ventaja en, seguramente, su último superclásico profesional.
El resto del partido fue ver a River pidiendo penales por todos lados (alguno hubo, pero otros fueron agarrones mutuos o primero falta de los delanteros visitantes) y a Boca tratando de embocar alguna contra para bajar la persiana a toda orquesta.
Pero la frutilla del postre quedó para el final. Último minuto de descuento, tiro libre para el visitante, y un tumulto entre Clemente y Almeyda deriva en dos rojas que produjeron que el capitán riverplatense se fuera besando la casaca e insultando al público boquense. ¡Matías, dejá de vender humo! ¡Todos sabemos que sos bostero!
¿Qué dejó el superclásico? A un Boca que no jugó bien pero hizo lo que debía: ganar. Y a un River al borde de la Promoción (a tan sólo 5 fechas del final), con el peligro latente de... ¡el fantasma de la B!


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