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Campeón de Boca

martes, abril 22, 2008

Con los huevos en La Boca

Boca Juniors 3 - Unión Maracaibo (Venezuela) 0

¡A lo Boca! Sufriendo, por la ventana, con el corazón en la boca y los huevos en La Boca, pero el equipo puso todo lo que había que poner, y, gracias a una manito del Atlas de Brindisi, estamos en la próxima fase.
Los anti-Boca hablarán de suerte, fortuna o del celular de Dios. Pero la realidad es que Boca no mereció sufrir tanto para pasar de ronda. Y no sólo por las situaciones de gol que creamos ante los venezolanos: contra Colo Colo y Atlas, de visitante, no merecimos volvernos con las manos vacías. Acaso, ¿cuántos equipos demostraron ser más que el xeneize? ¡Ahora empieza la verdadera Copa!
Había que hacer cinco goles para no depender de otro resultado (cuatro también serían suficientes, salvo un resultado ilógico en Chile). Y antes de la media hora inicial ya estábamos 2-0 arriba, merced a los goles de Paletta (quien al rato salió lesionado) y Dátolo (de excelente primer tiempo). Sin embargo, en lugar de tranquilizarse, Boca se puso más nervioso. Sobre el final de la etapa, Riquelme pudo anotar el tercero, pero su débil remate fue a las manos de Henao.
En el segundo tiempo, había que anotar dos tantos más. De arranque, Palacio tuvo varias chances muy claras, pero falló en la definición. Con el correr de los minutos el rendimiento se fue diluyendo y la ansiedad le ganó a la paciencia. Boca era un manojo de nervios y Maracaibo se defendía con mucha gente y jugaba sin presión. De repente, buenas nuevas llegan a la Bombonera: Atlas le empataba 1-1 a Colo Colo y de mantenerse ese score a Boca le alcanzaba con un gol más. Y las cosas se pusieron mejor con el tanto de Riquelme: un golazo para poner el 3-0 y acercarse más a los octavos de final. Pero... un gol de los chilenos nos dejaría afuera salvo que alcanzáremos el 4-0. Entonces, ¿qué hacer? Cuidar el 3-0 ante la falta de respuestas físicas (y rogar por un empate final en Chile) o salir a buscar el cuarto gol, exponiéndose en defensa. A mi juicio, la segunda opción era la correcta. Y el equipo lo intentó, pero no pudo volver a anotar.
Final en Chile: 1-1 y alivio. Final en Buenos Aires: 3-0 y locura. Se sufrió, es verdad. Pero ahora empieza otra historia. Una historia cuyo final ya hemos conocido y disfrutado seis veces.

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